This exquisite piece was written by Pedro Riaño and shows how could be dealt the affairs in Can Barça with Nuñez still in charge, these are the most important parts: El barcelonismo necesita recuperar aquella vieja unidad, y Reyna y los suyos quizá han decidido que, para lograrlo, nada mejor que recuperar a ese enemigo ideal y convincente capaz de orientar el estado de opinión del pueblo en la misma dirección. El cierre del Camp Nou, el veto de la Federación a televisar un partido, la excusa de las represalias por la bandera contra la guerra del PP, la amenaza de excluir al Barça de Europa... The barcelonism needs to get back its unity, Reyna has chosen the evil environment outside the club to blame, the ban to Camp Nou, the prohibition of the RFEF to broadcast the match vs Gaddaffi's team, the banner against war, the threat to exclude Barça out of European competitions, etc. Teniendo en cuenta que ahora mismo el único objetivo del Barcelona en la liga es evitar el descenso, porque la Champions está muy lejos y la UEFA no llega ni a consuelo, el exilio azulgrana sólo perjudica al Real Madrid, que es quien más interesado está en que el Barça juegue sus dos partidos frente al Deportivo y Real Sociedad en casa y, a ser posible, los gane. Barça's goal is to avoid relegation, if there's no ban to Camp Nou the only damaged team would be Real Madrid, the interest is obviously that if the blaugranas win both games (Deportivo y Real Sociedad) they're making easier their way to the title Núñez -estoy seguro- en esta misma tesitura hubiera tirado una liga para olvidar, hubiera aceptado el cierre del Camp Nou, hubiera jugado y perdido con juveniles en el exilio ante los dos grandes rivales del Madrid en la liga (los enemigos de mis enemigos son mis amigos) y hubiera multiplicado por diez la prima para ganar los cinco partidos que separan al Barcelona de la gloria en la Champions League. Y la temporada habría acabado siendo sencillamente brillante: el Barça, campeón de Europa; el Madrid, en blanco. Pero Núñez ya no está. What would do Nuñez? play the worst league possible, accept the ban to the stadium, play with youth squads against Madrid's rivals (The enemies of my Enemy are my friends) and would rise 10 times the bonuses to win the 5 matches left in the UCL and that way win the continental tournament the result of the season? simply spectacular, Barça Euro champ and Madrid emptyhanded, but Nuñez is gone!
El editorial completo El Barça vuelve a sus orígenes y apela de nuevo al victimismo para justificar sus miserias, como en los mejores tiempos del tardofranquismo. De hecho, el Barcelona nunca fue más grande, poderoso y cohesionado que en la época en la que un dictador y un estilo de gobierno, muy suyos, sirvieron como coartada perfecta para legitimar las contínuas derrotas de un equipo notablemente inferior al que se le oponía en la capital. Es cierto que hubo mangoneos, que lo de Di Stéfano fue escandaloso y que los árbitros podían actuar mediatizados. Pero no es menos real que lo que presentaba el Barcelona sobre el césped no era competitivo respecto a los Amancios, Gentos, Pirris, Velázquez y compañía. Pero entonces funcionó aquello de echarle la culpa al dictador, a su gobierno, a la guardia civil, al centralismo y al toro que mató a Manolete. Y gracias a ese conglomerado de perversos enemigos de lo culé, el barcelonismo se hizo grande, fundamentalmente porque se mantuvo unido a una idea compartida por todos: el agresor común. Y cada derrota tenía su justificación, su razón oculta e inconfesable, que nada tenía que ver con los defectos de una gestión más que dudosa o, simplemente, con el escaso potencial deportivo de una plantilla a la que se le pedía más de lo que podía ofrecer. Han pasado los años y seguimos igual. Con la diferencia de que no está el dictador y de que el Barcelona ya ha experimentado, y con creces, la agradable sensación que proporciona conjugar el verbo ganar ante al rendido enemigo de siempre. Quizá por eso aquella vieja comunión de ideas que mantuvo al barcelonismo vivo y cohesionado frente a los potenciales agresores ha desaparecido. Se han producido tensiones internas que han menguado su fuerza, dividiendo a la masa social, y ahora, en lugar de hablar sobre gestas deportivas o fichajes rutilantes, sólo hay espacio para discutir acerca de candidatos, mociones de censura, elecciones... El barcelonismo necesita recuperar aquella vieja unidad, y Reyna y los suyos quizá han decidido que, para lograrlo, nada mejor que recuperar a ese enemigo ideal y convincente capaz de orientar el estado de opinión del pueblo en la misma dirección. El cierre del Camp Nou, el veto de la Federación a televisar un partido, la excusa de las represalias por la bandera contra la guerra del PP, la amenaza de excluir al Barça de Europa... Ya hemos encontrado al enemigo fuera, la mano negra, y quizá haya llegado el momento de dejar de pelearnos dentro de casa. Si esto es así, tenemos Reyna, un Reyna empeñado en la lucha contra el enemigo centralista, para rato. Sólo así entiendo el empecinamiento de la directiva por entorpecer el cierre del Camp Nou. Teniendo en cuenta que ahora mismo el único objetivo del Barcelona en la liga es evitar el descenso, porque la Champions está muy lejos y la UEFA no llega ni a consuelo, el exilio azulgrana sólo perjudica al Real Madrid, que es quien más interesado está en que el Barça juegue sus dos partidos frente al Deportivo y Real Sociedad en casa y, a ser posible, los gane. Núñez -estoy seguro- en esta misma tesitura hubiera tirado una liga para olvidar, hubiera aceptado el cierre del Camp Nou, hubiera jugado y perdido con juveniles en el exilio ante los dos grandes rivales del Madrid en la liga (los enemigos de mis enemigos son mis amigos) y hubiera multiplicado por diez la prima para ganar los cinco partidos que separan al Barcelona de la gloria en la Champions League. Y la temporada habría acabado siendo sencillamente brillante: el Barça, campeón de Europa; el Madrid, en blanco. Pero Núñez ya no está.