Mario
30 Jul 2003, 05:01 AM
Por Adrián Piedrabuena y Pablo Chiappetta
Boca es más que River
Boca tiene una gran ventaja sobre River: es un equipo. Y no cualquier equipo. Perdió jerarquía con la ida de Hugo Ibarra y también desequilibrio con la venta de Marcelo Delgado. Pero la falta de estas dos buenas individualidades no resentirá la estructura. Pablito Jerez no tiene tanto vuelo como el Negro, pero marca bien y es el lateral que tira los mejores centros del país. Es verdad que el brasileño Iarley, en principio el reemplazante del Chelo, es una incógnita. Tan cierto como que a Boca, como se vio en gran parte de la Copa, le conviene mucho jugar con un 4-4-2, metiendo a Villarreal, a Donnet o a Caneo en el medio, y apostando todo a la agresividad de Tevez y al andar chaplinesco de Guillermo. Boca vivió y mató de contraataque (sólo basta con mirar los videos de los triunfos a Paysandú en Belem, a Cobreloa en Chile y al América en Cali). Claro que seguirá dependiendo de la tiza que tengan en los botines Tevez y el Mellizo, en el incansable Battaglia (el volante recuperador con más técnica), en la voz de mando de Schiavi (les tapó la boca a muchos, incluido el que esto escribe). Pero cuando ello no ocurra, habrá un orden y un sistema que disimulará cualquier carencia.
River perdió más al desprenderse de D''Alessandro y Demichelis (dos cracks). Y también de Garcé y Lequi, dos defensores terrenales que se sabían bien la letra. Hoy hay vacantes en la defensa; Montenegro genera dudas; Cavenaghi es un fenómeno pero necesita ayuda; a Salas, genio y figura de ayer, hay que darle tiempo; y Lucho González, un volante brasileño, lagunea seguido. Pellegrini es capaz, pero casi que tendrá que empezar de cero...
River tiene más brillo y puede jugar lindo. Boca, a su estilo, puede jugar bien. Y por eso es más.
River es más que Boca
River tiene una gran ventaja sobre Boca: juega al fútbol, no lo trabaja. Y no cualquier tipo de fútbol. De a ratos es exquisito, vertical, dinámico, estético. Boca puede dar fe repasando los primeros 45 minutos en la Bombonera.
Si perdió la indiscutible pasta de crack de D'Alessandro, con el arribo de Salas ganó sensibilidad, recursos, jerarquía, gol y todo lo que se te ocurra. Montenegro no habrá hecho un buen Clausura, pero Cagna debe saber que Rolfi (buen panorama, mejor pegada, inteligente en la corta y en la larga) tiene mejor promedio de gol que el Cabezón. Y no es poco.
Si con Fuertes en cancha River fue el equipo más ofensivo, terminó como el más goleador del torneo y convirtió siete veces más que Boca, con el aporte del Matador a los que ya toqueteaban de lo lindo le sobran motivos para entusiasmarse. Y si con Garcé y Lequi (demasiado terrenales para lo que precisa el esquema de Pellegrini) recibió cinco goles menos que el segundo en la tabla, cuando junte a Vivas, Ameli, Crosa y Zapata, que no falta mucho, no sólo va a ganar en experiencia sino también en salida por los costados y presencia en el área rival: Crosa lleva nueve goles más que Demichelis.
Midiéndolo por el valor de quienes los reemplazaron, es discutible también que River perdió más con los que se fueron. Iarley podrá ser muy bueno pero nunca ganó finales como Delgado porque ni siquiera las jugó. Y Jerez es un gran proyecto pero con Ibarra todavía lo separa la distancia que hay de Mónaco a La Boca.
River no depende de que no se les resfríen el Melli o Tevez. Rolfi, Vivas o cualquiera de los que pasaron por Europa con la misma gloria que Cagna son mejores individualidades que las de Boca. Y juntas hacen un equipo superior.
Boca es más que River
Boca tiene una gran ventaja sobre River: es un equipo. Y no cualquier equipo. Perdió jerarquía con la ida de Hugo Ibarra y también desequilibrio con la venta de Marcelo Delgado. Pero la falta de estas dos buenas individualidades no resentirá la estructura. Pablito Jerez no tiene tanto vuelo como el Negro, pero marca bien y es el lateral que tira los mejores centros del país. Es verdad que el brasileño Iarley, en principio el reemplazante del Chelo, es una incógnita. Tan cierto como que a Boca, como se vio en gran parte de la Copa, le conviene mucho jugar con un 4-4-2, metiendo a Villarreal, a Donnet o a Caneo en el medio, y apostando todo a la agresividad de Tevez y al andar chaplinesco de Guillermo. Boca vivió y mató de contraataque (sólo basta con mirar los videos de los triunfos a Paysandú en Belem, a Cobreloa en Chile y al América en Cali). Claro que seguirá dependiendo de la tiza que tengan en los botines Tevez y el Mellizo, en el incansable Battaglia (el volante recuperador con más técnica), en la voz de mando de Schiavi (les tapó la boca a muchos, incluido el que esto escribe). Pero cuando ello no ocurra, habrá un orden y un sistema que disimulará cualquier carencia.
River perdió más al desprenderse de D''Alessandro y Demichelis (dos cracks). Y también de Garcé y Lequi, dos defensores terrenales que se sabían bien la letra. Hoy hay vacantes en la defensa; Montenegro genera dudas; Cavenaghi es un fenómeno pero necesita ayuda; a Salas, genio y figura de ayer, hay que darle tiempo; y Lucho González, un volante brasileño, lagunea seguido. Pellegrini es capaz, pero casi que tendrá que empezar de cero...
River tiene más brillo y puede jugar lindo. Boca, a su estilo, puede jugar bien. Y por eso es más.
River es más que Boca
River tiene una gran ventaja sobre Boca: juega al fútbol, no lo trabaja. Y no cualquier tipo de fútbol. De a ratos es exquisito, vertical, dinámico, estético. Boca puede dar fe repasando los primeros 45 minutos en la Bombonera.
Si perdió la indiscutible pasta de crack de D'Alessandro, con el arribo de Salas ganó sensibilidad, recursos, jerarquía, gol y todo lo que se te ocurra. Montenegro no habrá hecho un buen Clausura, pero Cagna debe saber que Rolfi (buen panorama, mejor pegada, inteligente en la corta y en la larga) tiene mejor promedio de gol que el Cabezón. Y no es poco.
Si con Fuertes en cancha River fue el equipo más ofensivo, terminó como el más goleador del torneo y convirtió siete veces más que Boca, con el aporte del Matador a los que ya toqueteaban de lo lindo le sobran motivos para entusiasmarse. Y si con Garcé y Lequi (demasiado terrenales para lo que precisa el esquema de Pellegrini) recibió cinco goles menos que el segundo en la tabla, cuando junte a Vivas, Ameli, Crosa y Zapata, que no falta mucho, no sólo va a ganar en experiencia sino también en salida por los costados y presencia en el área rival: Crosa lleva nueve goles más que Demichelis.
Midiéndolo por el valor de quienes los reemplazaron, es discutible también que River perdió más con los que se fueron. Iarley podrá ser muy bueno pero nunca ganó finales como Delgado porque ni siquiera las jugó. Y Jerez es un gran proyecto pero con Ibarra todavía lo separa la distancia que hay de Mónaco a La Boca.
River no depende de que no se les resfríen el Melli o Tevez. Rolfi, Vivas o cualquiera de los que pasaron por Europa con la misma gloria que Cagna son mejores individualidades que las de Boca. Y juntas hacen un equipo superior.