LMvCP
24 May 2003, 06:18 AM
Nace predestinado
Pese a que es beisbolista, a Nomar la vida lo ha ligado con gente de futbol
Por ROBERTO ESPINOZA / ENVIADO / Grupo Reforma
Arlington, Estados Unidos (23 mayo 2003).- Nomar Garciaparra Campos nació en una familia de amantes del futbol, donde Pelé era y sigue siendo el máximo ídolo, y donde, desde que fue bautizado, su padre Ramón vislumbró el futuro del ahora pelotero estrella de las Grandes Ligas.
Su tío es el ex portero de las Chivas, Javier "Zully" Ledezma, y su novia es la mejor futbolista del mundo, la estadounidense Mia Hamm.
Silvia Campos y Ramón Garciaparra llegaron a vivir a los Estados Unidos y años después, el 23 de julio de 1973, nació en Whittier, California, un varón que fue llamado Nomar (Ramón al revés) para no ser confundido con el papá, el abuelo y el bisabuelo.
"Me acuerdo que desde que nació y le puse el nombre, le dije a mi esposa: 'Vas a ver que en unos años va a hacer muy famoso el nombre'", recuerda el padre de Nomar.
La premisa de la familia era que si sus hijos querían practicar algún deporte, primero tenían que responder en la escuela. Nomar siempre fue el mejor de su clase y a los 10 años tuvo su primera oportunidad de pertenecer a equipos de futbol y de beisbol.
"Sabía que era bueno para el beisbol, pero los dos primeros juegos que tuvo no pude ir a verlo. Su mamá sí fue y me dijo que era muy bueno. Al tercero fui y me dí cuenta que tenía mucha habilidad", dijo el orgulloso padre, nacido en Guadalajara.
Nomar cumplió 12 años y ya para entonces pertenecía a las Aguilitas del América, escuela que el equipo crema tiene en Los Ángeles, California. En esa época recibió una de las noticias más grande de su vida, al enterarse que su equipo jugaría un partido preliminar al Clásico América-Chivas en el Coliseo.
"El solo hecho de saber que iba a ver a mi tío ("Zully" Ledezma) me daba mucha felicidad", rememora Nomar. "En ese entonces el futbol era mi máximo. Si hubiera tenido que jugar futbol, hubiera vestido el uniforme de las Chivas".
"Era muy bueno, me sorprendió cuando lo vi jugar en Los Ángeles", indicó Ledezma. "Siempre pensé que Nomar iba ser un gran deportista".
La decisión más dura para Garciaparra fue cuando tenía 18 años. Había terminado la preparatoria y por su gran habilidad para jugar beisbol, futbol y futbol americano, recibió ofrecimientos de beca de las mejores universidades de EU: unas para jugar beisbol, otras para futbol y las menos para ser pateador en el futbol americano.
"Nos sentamos a platicar, y como padres le dijimos que escogiera lo que más le gustaba. Lógicamente, las mejores ofertas estaban en el beisbol. Él sabía que los contratos en el beisbol eran grandes y que en Estados Unidos no había liga de soccer", reveló don Ramón, quien dijo que a Nomar le hacía feliz ser retratado con la playera de las Chivas.
Nomar visitó todas las universidades que lo invitaban y decidió estudiar Administración de Negocios en Georgia Tech, cuna de grandes deportistas como el golfista David Duval, el basquetbolista Stephon Marbury y del lanzador Kevin Brown.
"Fue de buena suerte esa escuela, al primer año me vio el manager de la Universidad de Miami, que iba a dirigir al equipo olímpico en Barcelona y me invitó al campo de pruebas", explicó el ahora shortstop de los Medias Rojas.
Luego de pasar muchos cortes de jugadores en el campo de entrenamiento y de buscar una oportunidad para representar a México en alguna competencia internacional, Nomar decidió portar el uniforme de EU en Barcelona 92, donde obtuvo la medalla de bronce.
"Buscamos muchas formas para que Nomar jugara por México, pero en ese entonces no había equipo y no hubo forma?, añadió Ramón Garciaparra.
Pese a ello, no se ha perdido la oportunidad de que un Garciaparra represente a México en el beisbol. Michael Roberto, hermano menor de Nomar, juega en Ligas Menores con los Marineros de Seattle y apenas a sus 20 años podría ser una de las figuras de la pelota azteca en un futuro no muy lejano.
Pese a que es beisbolista, a Nomar la vida lo ha ligado con gente de futbol
Por ROBERTO ESPINOZA / ENVIADO / Grupo Reforma
Arlington, Estados Unidos (23 mayo 2003).- Nomar Garciaparra Campos nació en una familia de amantes del futbol, donde Pelé era y sigue siendo el máximo ídolo, y donde, desde que fue bautizado, su padre Ramón vislumbró el futuro del ahora pelotero estrella de las Grandes Ligas.
Su tío es el ex portero de las Chivas, Javier "Zully" Ledezma, y su novia es la mejor futbolista del mundo, la estadounidense Mia Hamm.
Silvia Campos y Ramón Garciaparra llegaron a vivir a los Estados Unidos y años después, el 23 de julio de 1973, nació en Whittier, California, un varón que fue llamado Nomar (Ramón al revés) para no ser confundido con el papá, el abuelo y el bisabuelo.
"Me acuerdo que desde que nació y le puse el nombre, le dije a mi esposa: 'Vas a ver que en unos años va a hacer muy famoso el nombre'", recuerda el padre de Nomar.
La premisa de la familia era que si sus hijos querían practicar algún deporte, primero tenían que responder en la escuela. Nomar siempre fue el mejor de su clase y a los 10 años tuvo su primera oportunidad de pertenecer a equipos de futbol y de beisbol.
"Sabía que era bueno para el beisbol, pero los dos primeros juegos que tuvo no pude ir a verlo. Su mamá sí fue y me dijo que era muy bueno. Al tercero fui y me dí cuenta que tenía mucha habilidad", dijo el orgulloso padre, nacido en Guadalajara.
Nomar cumplió 12 años y ya para entonces pertenecía a las Aguilitas del América, escuela que el equipo crema tiene en Los Ángeles, California. En esa época recibió una de las noticias más grande de su vida, al enterarse que su equipo jugaría un partido preliminar al Clásico América-Chivas en el Coliseo.
"El solo hecho de saber que iba a ver a mi tío ("Zully" Ledezma) me daba mucha felicidad", rememora Nomar. "En ese entonces el futbol era mi máximo. Si hubiera tenido que jugar futbol, hubiera vestido el uniforme de las Chivas".
"Era muy bueno, me sorprendió cuando lo vi jugar en Los Ángeles", indicó Ledezma. "Siempre pensé que Nomar iba ser un gran deportista".
La decisión más dura para Garciaparra fue cuando tenía 18 años. Había terminado la preparatoria y por su gran habilidad para jugar beisbol, futbol y futbol americano, recibió ofrecimientos de beca de las mejores universidades de EU: unas para jugar beisbol, otras para futbol y las menos para ser pateador en el futbol americano.
"Nos sentamos a platicar, y como padres le dijimos que escogiera lo que más le gustaba. Lógicamente, las mejores ofertas estaban en el beisbol. Él sabía que los contratos en el beisbol eran grandes y que en Estados Unidos no había liga de soccer", reveló don Ramón, quien dijo que a Nomar le hacía feliz ser retratado con la playera de las Chivas.
Nomar visitó todas las universidades que lo invitaban y decidió estudiar Administración de Negocios en Georgia Tech, cuna de grandes deportistas como el golfista David Duval, el basquetbolista Stephon Marbury y del lanzador Kevin Brown.
"Fue de buena suerte esa escuela, al primer año me vio el manager de la Universidad de Miami, que iba a dirigir al equipo olímpico en Barcelona y me invitó al campo de pruebas", explicó el ahora shortstop de los Medias Rojas.
Luego de pasar muchos cortes de jugadores en el campo de entrenamiento y de buscar una oportunidad para representar a México en alguna competencia internacional, Nomar decidió portar el uniforme de EU en Barcelona 92, donde obtuvo la medalla de bronce.
"Buscamos muchas formas para que Nomar jugara por México, pero en ese entonces no había equipo y no hubo forma?, añadió Ramón Garciaparra.
Pese a ello, no se ha perdido la oportunidad de que un Garciaparra represente a México en el beisbol. Michael Roberto, hermano menor de Nomar, juega en Ligas Menores con los Marineros de Seattle y apenas a sus 20 años podría ser una de las figuras de la pelota azteca en un futuro no muy lejano.