MetroChile
07 Nov 2006, 11:45 AM
www.cooperativa.cl
Sifup: "Con la Ley SAD estamos llegando al final de nuestra labor"
Carlos Soto resaltó la entrada en vigencia de la nueva normativa que, a su juicio, obligará a los clubes a cumplir con los jugadores, y permitirá que el sindicato pueda centrarse en otras labores hasta ahora dejadas de lado.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
La entrada en vigencia de la Ley 20.019, de Sociedades Anónimas Deportivas, es una buena noticia para el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), ya que según su presidente Carlos Soto con este nuevo marco se esfumarán ciertos vicios en la actividad profesional, en especial las constantes luchas por el pago de sueldos y obligaciones.
En conversación con Cooperativa.cl, el timonel del gremio no dudó en calificar como positiva la nueva ley que comenzará a funcionar este martes 7 de noviembre, y señaló que ahora el Sifup podrá redefinir sus prioridades como organismo.
"Es positivo. Nosotros creemos que estamos llegando al final de nuestra labor, porque con esta ley no vamos a tener que controlar ni fiscalizar a los clubes en su funcionamiento, porque va a haber un órgano externo, y con esto se va a terminar el vicio de la firma de las planillas sin recibir el sueldo", sostuvo.
El ex volante recordó que el Sifup estuvo a favor de la profesionalización de la actividad desde que se dieron los primeros pasos en 1998, y que el extenso paro de actividades de 2002 tuvo entre sus objetivos que se llegara a la actual normativa.
"La huelga de 2002 fue justamente para apurar... Uno de los puntos era que se le diera urgencia al trámite de las Sociedades Anónimas, y ahí está. Nosotros creemos que hemos sido parte de todo este cambio que está ocurriendo en el fútbol, y parte fundamental", indicó.
Carlos Soto espera que la transformación de los clubes en Sociedad Anónima Deportiva o en corporación con un Fondo de Deporte sea positiva para el fútbol chileno, aunque aclaró que el ente gremial estará atento para que la ley se cumpla en pos de los futbolistas.
"Algunos dicen que va a pagar menos o van a abusar, pero yo no creo que el abuso o el atropello de los derechos de los futbolistas esté dado porque el club sea una sociedad anónima. Eso va a estar dado porque los jugadores nos dejemos pasar a llevar, y para eso estamos nosotros", aseguró.
¿Cuál será la labor del Sifup ahora?
- "Poder desarrollar las áreas sociales, que siempre las hemos realizado, pero que a lo mejor no han tenido la atención en su totalidad. Por ejemplo, lo que tiene que ver con la educación nuestra, para conseguir no solamente trabajo en el fútbol, sino también afuera".
¿Qué esperan los jugadores de esta nueva ley?
- "Siempre buscamos que existiera fiscalización, transparencia y responsabilidad, y con el sistema anterior no estaba en la práctica, así que lo que queremos los jugadores con esto es que las fuentes laborales sean sólidas".
¿Qué se viene ahora para la actividad?
- "El panorama lo vemos prometedor, auspicioso y con las ganas de que esto cambie. Y va a cambiar primero con las personas, que ya pasó, y segundo, con el marco jurídico diferente que se le quiere dar al fútbol, todo más profesional. A lo mejor se va a demorar un poco, eso va a ser paulatino, pero de todas maneras va a ir mejorando". (Cooperativa.cl)
--
www.cooperativa.cl
La SAD fue el destino escogido por la mayoría en el fútbol chileno
De los 32 clubes del balompié nacional, 21 iniciaron su transformación a sociedades anónimas deportivas, mientras que nueve optaron por desarrollar un Fondo de Deporte.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
La promulgación de la Ley 20.019 obligó a que los 32 clubes del fútbol profesional chileno decidieran su camino a seguir de acuerdo a la nueva normativa, y la mayoría optó por transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva, aunque la idea de una corporación con Fondo de Deporte también estará presente.
De los 20 equipos que en 2006 iniciaron el campeonato de Primera, incluido el posteriormente suspendido Deportes Concepción, 11 optaron por la Sociedad Anónima y siete por un Fondo, mientras que Colo Colo marca la diferencia al adoptar la modalidad de Concesión, y la quebrada Universidad de Chile está a la espera que se defina su situación.
Entre los casos que más destacan en esta conversión de los equipos chilenos está el de O'Higgins de Rancagua, que a fines de 2005 decidió transformarse a Sociedad Anónima para salir de su delicada situación económica, y hoy es uno de los líderes del Torneo de Clausura y aparece con un presente monetario casi saneado.
El ex presidente de la ANFP Ricardo Abumohor está a la cabeza de la sociedad, y la idea de los celestes es salir a la Bolsa en el corto plazo para seguir consolidando al club dirigido técnicamente por Jorge Garcés.
Todo lo contrario ocurre con Santiago Morning, que pese a que en enero de 2005 se transformó en SAD con el equipo buscando su ascenso a Primera, tras su retorno en la presente temporada cumplió un magro desempeño y tempranamente vio sellado su descenso.
Otro ex presidente de la ANFP, Miguel Nasur, aparece liderando este grupo en el que se mantienen nombres como el de Luis Faúndez y Demetrio Marinakis, quienes deberán buscar nuevas fórmulas para hacer que el equipo crezca y el negocio resulte.
Entre los clubes de colonia la Sociedad Anónima fue la opción que imperó, y el primero en convertirse fue Palestino, cuando en septiembre de 2004 el club vendió sus derechos para levantar la quiebra, y quedó en manos de un grupo encabezado por Darío Calderón, aunque su presidente actual es Gaber Zerené.
Unión Española también se decidió tempranamente por la SAD, y la idea de su presidente Salvador Calera es salir lo antes posible al mercado de capitales para recaudar fondos, mientras que en Audax Italiano buscará abrirse durante 2007 para captar nuevos socios comerciales, especialmente de la colonia itálica.
El caso a todas luces más dramático del fútbol chileno lo protagoniza Magallanes, que en 1999 entregó sus activos a una Sociedad Anónima comandada por Alfonso Swett con un ambicioso proyecto para retornar a la elite del fútbol chileno en un plazo de tres años.
El objetivo no sólo se vio frustrado, sino que el club albiceleste descendió tempranamente este año a la Tercera División, y ahora deberá desempeñarse en una competencia amateur en busca de iniciar el anhelado regreso.
Corporación con Fondo
Siete de los clubes de Primera y dos de Primera B (Deportes Melipilla y Fernández Vial) optaron por mantenerse como corporaciones o fundaciones, y para ello debieron crear un Fondo de Deporte Profesional que será el encargado de la parte monetaria.
Las estudiantiles Universidad de Concepción y Universidad Católica rechazaron la opción de convertirse a SAD y su administración seguirá siendo similar a la que tenían con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 20.019, aunque ahora deberán estar bajo la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros.
Huachipato y Santiago Wanderers serán otros ejemplos de esta modalidad, mientras que de la Primera B sólo el recién ascendido Deportes Melipilla no será una SAD.
Blanco y Negro S.A. Arriba
Colo Colo marca la diferencia entre los equipos chilenos, ya que luego de la quiebra que lo afectó desde 2002 el club decidió concesionar sus derechos a la empresa Blanco y Negro S.A. y salir a la Bolsa, donde en un solo día recaudó una exorbitante cifra de 31 millones de dólares y pudo comenzar a pagar sus acreencias.
El club albo se transformó en el primero de Sudamérica en abrirse al mercado financiero, y pese a que en un principio las cuentas no fueron alegres, en la actualidad Blanco y Negro ve subir sus bonos, de la mano de los grandes resultados deportivos del cuadro dirigido por Claudio Borghi.
El caso aparte
La quiebra que afecta a Universidad de Chile, cuya ratificación depende de la Corte Suprema ante un recurso de casación presentado por la Corfuch, llevó a que el club azul fuera beneficiado con un "salvavidas" por parte del Congreso.
El escenario es simple: en el actual estado de indefinición en el que se encuentra el club administrado por el síndico José Manuel Edwards, era imposible que se diera su adaptación a la Ley 20.019, por lo que en octubre pasado se decidió que la U tendrá 90 días de plazo, una vez que la quiebra sea ejecutoriada, para definir si será SAD o Fondo.
Mientras la Universidad de Chile aún no define si permitirá que su nombre de sea utilizado en el equipo de fútbol como una eventual Sociedad Anónima, y tanto la Federación de Estudiantes (Fech) como la mayor parte de la hinchada se oponen a la SAD, el plan del síndico es que los derechos sean concesionados al estilo de lo hecho por Colo Colo.
En este escenario, el grupo empresarial liderado por Carlos Heller aparece como el principal interesado en hacerse con la administración del conjunto azul.
Las opciones de los equipos
Primera
Audax Italiano: SADP*
Cobreloa: SADP
Coquimbo Unido: SADP
Deportes Antofagasta: SADP
Deportes Concepción: SADP
Deportes La Serena: SADP
Everton: SADP
O'Higgins: SADP
Palestino: SADP
Santiago Morning: SADP
Unión Española: SADP
Cobresal: Fondo**
Huachipato: Fondo
Deportes Puerto Montt: Fondo
Rangers: Fondo
Universidad Católica: Fondo
Universidad de Concepción: Fondo
Santiago Wanderers: Fondo
Colo Colo: Concesión
Universidad de Chile: Pendiente
Primera B
Curicó Unido: SADP
Deportes Copiapó: SADP
Deportes Temuco: SADP
Lota Schwager: SADP
Magallanes: SADP
Ñublense: SADP
Provincial Osorno: SADP
San Luis: SADP
Unión La Calera: SADP
Unión San Felipe: SADP
Deportes Melipilla: Fondo
Fernández Vial: Fondo.
* Sociedad Anónima Deportiva Profesional.
** Corporación o fundación con Fondo de Deporte Profesional. (Cooperativa.cl)
--
www.cooperativa.cl
Ley SAD: la normativa que cambiará la administración del fútbol chileno
Aunque está pensada para el deporte profesional en general, el balompié nacional es el principal destinatario de esta reglamentación, que busca profesionalizar la administración de los clubes.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
El Siglo XXI comenzó en forma adversa para el fútbol profesional chileno, con un escenario en que sus principales clubes mantenían grandes deudas tributarias y previsionales, y que ya daba a entender que la quiebra podía aparecer por primera vez en las grandes instituciones como Colo Colo y Universidad de Chile.
Aunque el balompié es una actividad que anualmente mueve millones de dólares, los problemas en la administración de los clubes y la poca transparencia a la hora de llevar las cuentas hicieron que ésta fuera cayendo en un pozo cada vez más profundo, y la imagen de jugadores impagos y amenazas de no presentación se hizo común.
El paro que el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) realizó en 2002, y que llevó a la ANFP a amenazar con terminar antes de tiempo el campeonato, fue el corolario de una época complicada en que toda la pompa del fútbol de la década de 1990 terminó por derrumbarse, en gran parte porque los clubes ya habían hipotecado sus opciones económicas.
En este escenario, el Congreso promulgó la Ley 20.019, de Sociedades Anónimas Deportivas, impulsada originalmente hacia 1998 por el ex candidato presidencial y actual accionista de Colo Colo, Sebastián Piñera, en compañía del ex senador Ignacio Pérez y de los senadores Carlos Ominami y Jorge Pizarro.
¿De qué se trata esta ley? Es una iniciativa que inicialmente planteó que el 7 de mayo de 2006 todas las organizaciones que realizan una actividad profesional debían transformarse en sociedades anónimas, o en corporaciones o fundaciones con un fondo de desarrollo deportivo.
Además existe la posibilidad de la Concesión, creada especialmente para adecuarse a la realidad de Colo Colo, que para superar su estado de quiebra en marzo de 2005 entregó los derechos del club a la sociedad Blanco y Negro S.A. para su administración por los próximos 30 años.
Como el fútbol es el principal destinatario de la ley, los clubes pidieron una prórroga para ajustar sus administraciones a la nueva normativa, y la fecha final para su entrada en vigencia fue este martes 7 de noviembre.
Las opciones para los clubes fueron tres, y en ambas estarán sometidos a la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), por lo que enfrentarán un marco regulado de funcionamiento en el que sus directivos responsables deberán responder con su patrimonio personal o con penas aflictivas en caso de manejos poco claros.
Sociedades Anónimas Deportivas
En una modalidad que impera en Europa, la mayoría de los clubes del fútbol profesional chileno optó por transformarse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), cambio que les permitirá repactar sus millonarias deudas con el fisco con convenios en un plazo de 30 años, a diferencia de las corporaciones y fundaciones, que sólo tendrán 20 años.
La SAD estará formada por un directorio de al menos cinco integrantes, y su principal característica será la emisión de acciones (inferiores a media Unidad de Fomento) para que los socios, seguidores e inversionistas formen parte del club.
Los socios tendrán derecho preferente a la hora de comprar títulos, y quienes posean un cinco o más por ciento de los bonos no podrán tener una participación superior al cinco por ciento en otra SAD de la misma competencia.
En caso que una Sociedad Anónima presente riesgo de insolvencia y su directorio no normalice la situación en 30 días, deberá haber una junta de accionistas para evaluar el aumento de capital necesario para seguir funcionando, lo que además deberá ser aprobado por la SVS.
La gran diferencia entre una Sociedad Anónima Deportiva y una corporación o fundación es que una vez convertido el club no podrá echar pie atrás, mientras que la corporación puede decidir con posterioridad su paso a SAD.
Corporaciones o fundaciones
Al decidir mantenerse como corporaciones o fundaciones, los clubes dejaron de calificarse como "sin fines de lucro", por lo que debieron crear un Fondo de Deporte Profesional para cada rama remunerada, mediante el cual se administrará la actividad.
Esto quiere decir que si una institución tiene otras ramas deportivas no profesionales éstas pueden mantener su estructura jurídica sin fines de lucro. Dicha situación también se da, por ejemplo, para las divisiones inferiores del fútbol, ya que el profesionalismo está dado por la cancelación de un sueldo.
El Fondo de Deporte contará con los ingresos económicos y estará administrado por una comisión profesional dirigida por el presidente de la institución, acompañado por cuatro miembros o directores, y en sus manos tendrá la responsabilidad de realizar los balances.
Esto quiere decir que los equipos que no se conviertan en SAD no podrán mantener su actual sistema de funcionamiento, y de todas formas deberán profesionalizar su administración para dar cuenta ante la Superintendencia de Valores y Seguros, que fiscalizará ambas instancias.
Entre los puntos que tendrán los miembros de la comisión a cargo del Fondo está la prohibición de utilizar a modo de préstamo dinero o bienes en provecho propio, o sacar beneficio de oportunidades comerciales propias de su posición como directivos, a riesgo de tener que indemnizar personalmente al órgano encargado de la administración.
La comisión deberá velar que el Fondo sea solvente económicamente, y en caso que la auditoría anual arroje riesgos, tendrá que informar a la SVS para que ésta defina las medidas a adoptar para solucionar el problema.
Si en 90 días desde que se notificó el problema las cosas no mejoran se presumirá la insolvencia del Fondo de Deporte Profesional, lo que también ocurrirá si en un plazo de seis meses el club ha dejado de cumplir tres o más obligaciones, arriesgando la cancelación de su patrimonio y finalmente su retiro de la actividad.
Concesión
Colo Colo y su relación con Blanco y Negro es el mejor ejemplo de este sistema, por el cual un club en quiebra o en estado de insolvencia puede entregar la concesión del uso y goce de todos sus bienes, incluidos los derechos federativos, a una sociedad anónima abierta.
El plazo del acuerdo lo fijan las partes, pero no puede ser menor a 30 años ni inferior al tiempo necesario para pagar la deuda tributaria.
El monto de las cuotas, las utilidades y los ingresos dependerán de lo que se determine ante la Superintendencia de Valores y Seguros, y el Servicio de Impuestos Internos estará a cargo de fiscalizar el pago de la deuda.
Si el club falla en el pago de una o más cuotas se exigirá la cancelación total de la deuda, y en caso que se trate de una corporación o fundación, se presumirá que su Fondo de Deporte Profesional es insolvente, y esto traerá consigo su eliminación del registro a cargo de Chiledeportes.
El sistema de concesión no sólo es aplicable para los clubes quebrados como Colo Colo o la eventual transformación de Universidad de Chile, sino que también podrán acogerse las organizaciones deportivas que no estén en estado de insolvencia.
Algunas disposiciones generales
La Ley SAD está destinada a las organizaciones deportivas profesionales, vale decir, que sus jugadores sean remunerados y tengan contratos de trabajo.
Los clubes, sean SAD o corporaciones, deberán inscribirse en un Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales que será administrado por Chiledeportes, y tendrán que cumplir con una serie de exigencias para permanecer en esta lista.
Estas entidades tendrán que contar con un presupuesto de ingresos y gastos aprobado e informado a la SVS, y deberán acreditar entre otras cosas que los salarios y las obligaciones laborales con sus trabajadores están al día.
Para conformarse como tal, las organizaciones tendrán que contar con un capital mínimo de 1.000 Unidades de Fomento (cerca de 18 millones de pesos), el que deberán mantener para conservar su calidad ante Chiledeportes.
La gran diferencia con el sistema que imperó en el fútbol nacional desde sus inicios, es que con esta nueva Ley SAD los encargados de los clubes estarán obligados a cumplir con sus compromisos, ya que en caso de no hacerlo en los plazos estipulados arriesgarán la disolución de la Sociedad o del Fondo de Deporte, e incluso su eliminación del registro.
La fiscalización de los estados financieros y balances de las entidades estará a cargo de la SVS, mientras que la vigilancia de la incorporación, permanencia y eventual eliminación de éstas en el registro de organizaciones será resorte de Chiledeportes.
Los castigos ante un incumplimiento parten por una amonestación escrita y pública; una multa no inferior a 10 ni superior a 100 Unidades Tributarias Mensuales; y la eliminación del Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales. (Cooperativa.cl)
---
Metro
Sifup: "Con la Ley SAD estamos llegando al final de nuestra labor"
Carlos Soto resaltó la entrada en vigencia de la nueva normativa que, a su juicio, obligará a los clubes a cumplir con los jugadores, y permitirá que el sindicato pueda centrarse en otras labores hasta ahora dejadas de lado.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
La entrada en vigencia de la Ley 20.019, de Sociedades Anónimas Deportivas, es una buena noticia para el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), ya que según su presidente Carlos Soto con este nuevo marco se esfumarán ciertos vicios en la actividad profesional, en especial las constantes luchas por el pago de sueldos y obligaciones.
En conversación con Cooperativa.cl, el timonel del gremio no dudó en calificar como positiva la nueva ley que comenzará a funcionar este martes 7 de noviembre, y señaló que ahora el Sifup podrá redefinir sus prioridades como organismo.
"Es positivo. Nosotros creemos que estamos llegando al final de nuestra labor, porque con esta ley no vamos a tener que controlar ni fiscalizar a los clubes en su funcionamiento, porque va a haber un órgano externo, y con esto se va a terminar el vicio de la firma de las planillas sin recibir el sueldo", sostuvo.
El ex volante recordó que el Sifup estuvo a favor de la profesionalización de la actividad desde que se dieron los primeros pasos en 1998, y que el extenso paro de actividades de 2002 tuvo entre sus objetivos que se llegara a la actual normativa.
"La huelga de 2002 fue justamente para apurar... Uno de los puntos era que se le diera urgencia al trámite de las Sociedades Anónimas, y ahí está. Nosotros creemos que hemos sido parte de todo este cambio que está ocurriendo en el fútbol, y parte fundamental", indicó.
Carlos Soto espera que la transformación de los clubes en Sociedad Anónima Deportiva o en corporación con un Fondo de Deporte sea positiva para el fútbol chileno, aunque aclaró que el ente gremial estará atento para que la ley se cumpla en pos de los futbolistas.
"Algunos dicen que va a pagar menos o van a abusar, pero yo no creo que el abuso o el atropello de los derechos de los futbolistas esté dado porque el club sea una sociedad anónima. Eso va a estar dado porque los jugadores nos dejemos pasar a llevar, y para eso estamos nosotros", aseguró.
¿Cuál será la labor del Sifup ahora?
- "Poder desarrollar las áreas sociales, que siempre las hemos realizado, pero que a lo mejor no han tenido la atención en su totalidad. Por ejemplo, lo que tiene que ver con la educación nuestra, para conseguir no solamente trabajo en el fútbol, sino también afuera".
¿Qué esperan los jugadores de esta nueva ley?
- "Siempre buscamos que existiera fiscalización, transparencia y responsabilidad, y con el sistema anterior no estaba en la práctica, así que lo que queremos los jugadores con esto es que las fuentes laborales sean sólidas".
¿Qué se viene ahora para la actividad?
- "El panorama lo vemos prometedor, auspicioso y con las ganas de que esto cambie. Y va a cambiar primero con las personas, que ya pasó, y segundo, con el marco jurídico diferente que se le quiere dar al fútbol, todo más profesional. A lo mejor se va a demorar un poco, eso va a ser paulatino, pero de todas maneras va a ir mejorando". (Cooperativa.cl)
--
www.cooperativa.cl
La SAD fue el destino escogido por la mayoría en el fútbol chileno
De los 32 clubes del balompié nacional, 21 iniciaron su transformación a sociedades anónimas deportivas, mientras que nueve optaron por desarrollar un Fondo de Deporte.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
La promulgación de la Ley 20.019 obligó a que los 32 clubes del fútbol profesional chileno decidieran su camino a seguir de acuerdo a la nueva normativa, y la mayoría optó por transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva, aunque la idea de una corporación con Fondo de Deporte también estará presente.
De los 20 equipos que en 2006 iniciaron el campeonato de Primera, incluido el posteriormente suspendido Deportes Concepción, 11 optaron por la Sociedad Anónima y siete por un Fondo, mientras que Colo Colo marca la diferencia al adoptar la modalidad de Concesión, y la quebrada Universidad de Chile está a la espera que se defina su situación.
Entre los casos que más destacan en esta conversión de los equipos chilenos está el de O'Higgins de Rancagua, que a fines de 2005 decidió transformarse a Sociedad Anónima para salir de su delicada situación económica, y hoy es uno de los líderes del Torneo de Clausura y aparece con un presente monetario casi saneado.
El ex presidente de la ANFP Ricardo Abumohor está a la cabeza de la sociedad, y la idea de los celestes es salir a la Bolsa en el corto plazo para seguir consolidando al club dirigido técnicamente por Jorge Garcés.
Todo lo contrario ocurre con Santiago Morning, que pese a que en enero de 2005 se transformó en SAD con el equipo buscando su ascenso a Primera, tras su retorno en la presente temporada cumplió un magro desempeño y tempranamente vio sellado su descenso.
Otro ex presidente de la ANFP, Miguel Nasur, aparece liderando este grupo en el que se mantienen nombres como el de Luis Faúndez y Demetrio Marinakis, quienes deberán buscar nuevas fórmulas para hacer que el equipo crezca y el negocio resulte.
Entre los clubes de colonia la Sociedad Anónima fue la opción que imperó, y el primero en convertirse fue Palestino, cuando en septiembre de 2004 el club vendió sus derechos para levantar la quiebra, y quedó en manos de un grupo encabezado por Darío Calderón, aunque su presidente actual es Gaber Zerené.
Unión Española también se decidió tempranamente por la SAD, y la idea de su presidente Salvador Calera es salir lo antes posible al mercado de capitales para recaudar fondos, mientras que en Audax Italiano buscará abrirse durante 2007 para captar nuevos socios comerciales, especialmente de la colonia itálica.
El caso a todas luces más dramático del fútbol chileno lo protagoniza Magallanes, que en 1999 entregó sus activos a una Sociedad Anónima comandada por Alfonso Swett con un ambicioso proyecto para retornar a la elite del fútbol chileno en un plazo de tres años.
El objetivo no sólo se vio frustrado, sino que el club albiceleste descendió tempranamente este año a la Tercera División, y ahora deberá desempeñarse en una competencia amateur en busca de iniciar el anhelado regreso.
Corporación con Fondo
Siete de los clubes de Primera y dos de Primera B (Deportes Melipilla y Fernández Vial) optaron por mantenerse como corporaciones o fundaciones, y para ello debieron crear un Fondo de Deporte Profesional que será el encargado de la parte monetaria.
Las estudiantiles Universidad de Concepción y Universidad Católica rechazaron la opción de convertirse a SAD y su administración seguirá siendo similar a la que tenían con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 20.019, aunque ahora deberán estar bajo la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros.
Huachipato y Santiago Wanderers serán otros ejemplos de esta modalidad, mientras que de la Primera B sólo el recién ascendido Deportes Melipilla no será una SAD.
Blanco y Negro S.A. Arriba
Colo Colo marca la diferencia entre los equipos chilenos, ya que luego de la quiebra que lo afectó desde 2002 el club decidió concesionar sus derechos a la empresa Blanco y Negro S.A. y salir a la Bolsa, donde en un solo día recaudó una exorbitante cifra de 31 millones de dólares y pudo comenzar a pagar sus acreencias.
El club albo se transformó en el primero de Sudamérica en abrirse al mercado financiero, y pese a que en un principio las cuentas no fueron alegres, en la actualidad Blanco y Negro ve subir sus bonos, de la mano de los grandes resultados deportivos del cuadro dirigido por Claudio Borghi.
El caso aparte
La quiebra que afecta a Universidad de Chile, cuya ratificación depende de la Corte Suprema ante un recurso de casación presentado por la Corfuch, llevó a que el club azul fuera beneficiado con un "salvavidas" por parte del Congreso.
El escenario es simple: en el actual estado de indefinición en el que se encuentra el club administrado por el síndico José Manuel Edwards, era imposible que se diera su adaptación a la Ley 20.019, por lo que en octubre pasado se decidió que la U tendrá 90 días de plazo, una vez que la quiebra sea ejecutoriada, para definir si será SAD o Fondo.
Mientras la Universidad de Chile aún no define si permitirá que su nombre de sea utilizado en el equipo de fútbol como una eventual Sociedad Anónima, y tanto la Federación de Estudiantes (Fech) como la mayor parte de la hinchada se oponen a la SAD, el plan del síndico es que los derechos sean concesionados al estilo de lo hecho por Colo Colo.
En este escenario, el grupo empresarial liderado por Carlos Heller aparece como el principal interesado en hacerse con la administración del conjunto azul.
Las opciones de los equipos
Primera
Audax Italiano: SADP*
Cobreloa: SADP
Coquimbo Unido: SADP
Deportes Antofagasta: SADP
Deportes Concepción: SADP
Deportes La Serena: SADP
Everton: SADP
O'Higgins: SADP
Palestino: SADP
Santiago Morning: SADP
Unión Española: SADP
Cobresal: Fondo**
Huachipato: Fondo
Deportes Puerto Montt: Fondo
Rangers: Fondo
Universidad Católica: Fondo
Universidad de Concepción: Fondo
Santiago Wanderers: Fondo
Colo Colo: Concesión
Universidad de Chile: Pendiente
Primera B
Curicó Unido: SADP
Deportes Copiapó: SADP
Deportes Temuco: SADP
Lota Schwager: SADP
Magallanes: SADP
Ñublense: SADP
Provincial Osorno: SADP
San Luis: SADP
Unión La Calera: SADP
Unión San Felipe: SADP
Deportes Melipilla: Fondo
Fernández Vial: Fondo.
* Sociedad Anónima Deportiva Profesional.
** Corporación o fundación con Fondo de Deporte Profesional. (Cooperativa.cl)
--
www.cooperativa.cl
Ley SAD: la normativa que cambiará la administración del fútbol chileno
Aunque está pensada para el deporte profesional en general, el balompié nacional es el principal destinatario de esta reglamentación, que busca profesionalizar la administración de los clubes.
Por Rodrigo Bustamante Rojas
El Siglo XXI comenzó en forma adversa para el fútbol profesional chileno, con un escenario en que sus principales clubes mantenían grandes deudas tributarias y previsionales, y que ya daba a entender que la quiebra podía aparecer por primera vez en las grandes instituciones como Colo Colo y Universidad de Chile.
Aunque el balompié es una actividad que anualmente mueve millones de dólares, los problemas en la administración de los clubes y la poca transparencia a la hora de llevar las cuentas hicieron que ésta fuera cayendo en un pozo cada vez más profundo, y la imagen de jugadores impagos y amenazas de no presentación se hizo común.
El paro que el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) realizó en 2002, y que llevó a la ANFP a amenazar con terminar antes de tiempo el campeonato, fue el corolario de una época complicada en que toda la pompa del fútbol de la década de 1990 terminó por derrumbarse, en gran parte porque los clubes ya habían hipotecado sus opciones económicas.
En este escenario, el Congreso promulgó la Ley 20.019, de Sociedades Anónimas Deportivas, impulsada originalmente hacia 1998 por el ex candidato presidencial y actual accionista de Colo Colo, Sebastián Piñera, en compañía del ex senador Ignacio Pérez y de los senadores Carlos Ominami y Jorge Pizarro.
¿De qué se trata esta ley? Es una iniciativa que inicialmente planteó que el 7 de mayo de 2006 todas las organizaciones que realizan una actividad profesional debían transformarse en sociedades anónimas, o en corporaciones o fundaciones con un fondo de desarrollo deportivo.
Además existe la posibilidad de la Concesión, creada especialmente para adecuarse a la realidad de Colo Colo, que para superar su estado de quiebra en marzo de 2005 entregó los derechos del club a la sociedad Blanco y Negro S.A. para su administración por los próximos 30 años.
Como el fútbol es el principal destinatario de la ley, los clubes pidieron una prórroga para ajustar sus administraciones a la nueva normativa, y la fecha final para su entrada en vigencia fue este martes 7 de noviembre.
Las opciones para los clubes fueron tres, y en ambas estarán sometidos a la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), por lo que enfrentarán un marco regulado de funcionamiento en el que sus directivos responsables deberán responder con su patrimonio personal o con penas aflictivas en caso de manejos poco claros.
Sociedades Anónimas Deportivas
En una modalidad que impera en Europa, la mayoría de los clubes del fútbol profesional chileno optó por transformarse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), cambio que les permitirá repactar sus millonarias deudas con el fisco con convenios en un plazo de 30 años, a diferencia de las corporaciones y fundaciones, que sólo tendrán 20 años.
La SAD estará formada por un directorio de al menos cinco integrantes, y su principal característica será la emisión de acciones (inferiores a media Unidad de Fomento) para que los socios, seguidores e inversionistas formen parte del club.
Los socios tendrán derecho preferente a la hora de comprar títulos, y quienes posean un cinco o más por ciento de los bonos no podrán tener una participación superior al cinco por ciento en otra SAD de la misma competencia.
En caso que una Sociedad Anónima presente riesgo de insolvencia y su directorio no normalice la situación en 30 días, deberá haber una junta de accionistas para evaluar el aumento de capital necesario para seguir funcionando, lo que además deberá ser aprobado por la SVS.
La gran diferencia entre una Sociedad Anónima Deportiva y una corporación o fundación es que una vez convertido el club no podrá echar pie atrás, mientras que la corporación puede decidir con posterioridad su paso a SAD.
Corporaciones o fundaciones
Al decidir mantenerse como corporaciones o fundaciones, los clubes dejaron de calificarse como "sin fines de lucro", por lo que debieron crear un Fondo de Deporte Profesional para cada rama remunerada, mediante el cual se administrará la actividad.
Esto quiere decir que si una institución tiene otras ramas deportivas no profesionales éstas pueden mantener su estructura jurídica sin fines de lucro. Dicha situación también se da, por ejemplo, para las divisiones inferiores del fútbol, ya que el profesionalismo está dado por la cancelación de un sueldo.
El Fondo de Deporte contará con los ingresos económicos y estará administrado por una comisión profesional dirigida por el presidente de la institución, acompañado por cuatro miembros o directores, y en sus manos tendrá la responsabilidad de realizar los balances.
Esto quiere decir que los equipos que no se conviertan en SAD no podrán mantener su actual sistema de funcionamiento, y de todas formas deberán profesionalizar su administración para dar cuenta ante la Superintendencia de Valores y Seguros, que fiscalizará ambas instancias.
Entre los puntos que tendrán los miembros de la comisión a cargo del Fondo está la prohibición de utilizar a modo de préstamo dinero o bienes en provecho propio, o sacar beneficio de oportunidades comerciales propias de su posición como directivos, a riesgo de tener que indemnizar personalmente al órgano encargado de la administración.
La comisión deberá velar que el Fondo sea solvente económicamente, y en caso que la auditoría anual arroje riesgos, tendrá que informar a la SVS para que ésta defina las medidas a adoptar para solucionar el problema.
Si en 90 días desde que se notificó el problema las cosas no mejoran se presumirá la insolvencia del Fondo de Deporte Profesional, lo que también ocurrirá si en un plazo de seis meses el club ha dejado de cumplir tres o más obligaciones, arriesgando la cancelación de su patrimonio y finalmente su retiro de la actividad.
Concesión
Colo Colo y su relación con Blanco y Negro es el mejor ejemplo de este sistema, por el cual un club en quiebra o en estado de insolvencia puede entregar la concesión del uso y goce de todos sus bienes, incluidos los derechos federativos, a una sociedad anónima abierta.
El plazo del acuerdo lo fijan las partes, pero no puede ser menor a 30 años ni inferior al tiempo necesario para pagar la deuda tributaria.
El monto de las cuotas, las utilidades y los ingresos dependerán de lo que se determine ante la Superintendencia de Valores y Seguros, y el Servicio de Impuestos Internos estará a cargo de fiscalizar el pago de la deuda.
Si el club falla en el pago de una o más cuotas se exigirá la cancelación total de la deuda, y en caso que se trate de una corporación o fundación, se presumirá que su Fondo de Deporte Profesional es insolvente, y esto traerá consigo su eliminación del registro a cargo de Chiledeportes.
El sistema de concesión no sólo es aplicable para los clubes quebrados como Colo Colo o la eventual transformación de Universidad de Chile, sino que también podrán acogerse las organizaciones deportivas que no estén en estado de insolvencia.
Algunas disposiciones generales
La Ley SAD está destinada a las organizaciones deportivas profesionales, vale decir, que sus jugadores sean remunerados y tengan contratos de trabajo.
Los clubes, sean SAD o corporaciones, deberán inscribirse en un Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales que será administrado por Chiledeportes, y tendrán que cumplir con una serie de exigencias para permanecer en esta lista.
Estas entidades tendrán que contar con un presupuesto de ingresos y gastos aprobado e informado a la SVS, y deberán acreditar entre otras cosas que los salarios y las obligaciones laborales con sus trabajadores están al día.
Para conformarse como tal, las organizaciones tendrán que contar con un capital mínimo de 1.000 Unidades de Fomento (cerca de 18 millones de pesos), el que deberán mantener para conservar su calidad ante Chiledeportes.
La gran diferencia con el sistema que imperó en el fútbol nacional desde sus inicios, es que con esta nueva Ley SAD los encargados de los clubes estarán obligados a cumplir con sus compromisos, ya que en caso de no hacerlo en los plazos estipulados arriesgarán la disolución de la Sociedad o del Fondo de Deporte, e incluso su eliminación del registro.
La fiscalización de los estados financieros y balances de las entidades estará a cargo de la SVS, mientras que la vigilancia de la incorporación, permanencia y eventual eliminación de éstas en el registro de organizaciones será resorte de Chiledeportes.
Los castigos ante un incumplimiento parten por una amonestación escrita y pública; una multa no inferior a 10 ni superior a 100 Unidades Tributarias Mensuales; y la eliminación del Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales. (Cooperativa.cl)
---
Metro