go_otrova
06 Jun 2004, 10:27 AM
Tenemos tan poco para destruir y tanto para construir...
Para destruir: corrupcion y falso nacionalismo.
-- Falso nacionalismo: politicos locales, mediocres y charlatanes que hacen de la politica un lucrativo negocio, y hacen del falso nacionalismo la bandera para evitar controles supra-territoriales. Que importa la bandera cuando tus niños tienen hambre y falta de educacion, o cuando tus ancianos mueren de pobre y no de viejo?
-- Corrupcion: el beneficio mayor es del politiquero de turno, siempre. Nada queda para la sociedad.
Para construir: carreteras, hoteles, medios de comunicacion, supranacionales, leyes, igualdad de oportunidades para todos los habitantes, industrias, centro de educacion, monedas, centros recreativos, etc. Tenemos un mismo idioma, tenemos una misma pasion(futbol), tenemos hasta presidentes que necesitan escuchar nuestras voces, para que apoyen y promueban la idea de que unidos venceremos el falso orgullo, y solo con ello venceremos la corrupcion.
Hasta tenemos todas las cosas que necesitamos para cerrar las fronteras por 10 años, rehacer nuestros paises en uno solo, ponerles de rodillas a los paises poderosos que hoy nos abusan.
Si tan solo pudiesemos unir nuestras voces. Partamos de un foro comun y llevemos a la practica, la lucha por una Latinoamerica Unida. Quien se une?
Otrova Gomas
PS: extracto de un periodico paraguayo:
"El llamado a la unidad de los países de América Latina realizado en Guatemala por el presidente de Chile, Ricardo Lagos, para afrontar los retos de la inevitable globalización mundial e impulsar el desarrollo de sus pueblos, lamentablemente no tiene la menor posibilidad de concretarse debido a la insensatez, el viejo nacionalismo malentendido, la falta de escrúpulos y, sobre todo, la generalizada corrupción de los gobiernos del continente. Los países latinoamericanos no pueden unirse en nada, inclusive los países socios de un mercado común de más de 14 años de antigüedad, como el Mercosur. Esto se ha hecho patente en el nuevo impuesto de 9,6% que Brasil decidió aplicar arbitrariamente a todos los productos introducidos a su territorio, incluidos los que se encuentran solamente en tránsito por el país, como la soja paraguaya.
El nuevo impuesto brasileño, que ha paralizado las exportaciones paraguayas causando ingentes pérdidas al país, fue creado supuestamente para financiar los "programas sociales" del presidente Lula. ¿Pretende el Brasil financiar sus programas sociales a costa de sus socios del Mercosur? ¿Cómo proyectan forzar a un país mucho más pobre como es el Paraguay a solventar los programas sociales de un país poderoso, a expensas de la caída en su producción agrícola, la destrucción de numerosas fuentes de trabajo y el empobrecimiento de miles de personas? Ello tiene su explicación, quizás, en el hecho de que Paraguay es considerado, no un país serio, sino un nido de coimeros, piratas, falsificadores, contrabandistas y traficantes ilegales.
De todos modos, el despropósito al que le llaman pomposamente la "unión aduanera" del Mercosur no es más que una zona comercial donde los países más fuertes hacen lo que les viene en gana en perjuicio de los más débiles, estableciendo caprichosamente nuevos aranceles y trabas no arancelarias, devaluando sus monedas, etc. Está visto que gobiernos corruptos y de miserables mendicantes no pueden hacer ningún trato serio para el bien común, ni exigir a sus pares el cumplimiento de los acuerdos, porque se revuelven en las farsas de sus propios problemas, no solamente con sus ciudadanos, sino con las luchas partidarias intestinas, los favoritismos, el clientelismo político, los déficit fiscales endémicos y el enriquecimiento ilícito de sus gobernantes.
La lista de males que azotan a los países latinoamericanos no tiene fin. No obstante, el mal mayor que impide la unidad y el progreso compartido es, sin duda, la enorme corrupción. Es doloroso decirlo, pero los países del continente han sido gobernados desde tiempo inmemorial por caudillos populistas y jefes militares estatistas que han asumido el poder no pocas veces a sangre y fuego, con el fin de atracar el botín estatal, repartirse las tierras y riquezas naturales, dar empleos en la administración pública a sus partidarios y gobernar exclusivamente para beneficio de reducidos grupos de poder a costa del empobrecimiento de amplios sectores de la población.
En América Latina nunca se ha combatido con firmeza la desenfrenada corrupción, que es el verdadero cáncer que nos asuela y llena de pobres y desdichados nuestros campos y ciudades. Pero lo que es peor, la absoluta falta de condiciones morales para unir a las naciones latinoamericanas nos está llevando cada vez más rápido hacia el atraso y la pobreza generalizada. "La globalización avanza a pasos agigantados, pero las organizaciones multilaterales no avanzan al mismo paso", advirtió el presidente Lagos. ¿Qué posibilidades tienen de competir y aprovechar los beneficios de los mercados globales los países más pequeños, como Paraguay, si ni siquiera consiguen unirse para afrontar sus retos y rechazan propuestas de libre comercio con naciones ricas y poderosas como los Estados Unidos?
Es de esperar que el presidente Nicanor Duarte Frutos entienda el enorme desafío que entraña la globalización: o adoptar una política exterior sustentada en la moral, la independencia, la apertura económica y la defensa de los intereses nacionales, o hundirse en la anarquía social y la miseria a las que llevan la corrupción, el mesianismo y las ideologías radicalizadas"
Para destruir: corrupcion y falso nacionalismo.
-- Falso nacionalismo: politicos locales, mediocres y charlatanes que hacen de la politica un lucrativo negocio, y hacen del falso nacionalismo la bandera para evitar controles supra-territoriales. Que importa la bandera cuando tus niños tienen hambre y falta de educacion, o cuando tus ancianos mueren de pobre y no de viejo?
-- Corrupcion: el beneficio mayor es del politiquero de turno, siempre. Nada queda para la sociedad.
Para construir: carreteras, hoteles, medios de comunicacion, supranacionales, leyes, igualdad de oportunidades para todos los habitantes, industrias, centro de educacion, monedas, centros recreativos, etc. Tenemos un mismo idioma, tenemos una misma pasion(futbol), tenemos hasta presidentes que necesitan escuchar nuestras voces, para que apoyen y promueban la idea de que unidos venceremos el falso orgullo, y solo con ello venceremos la corrupcion.
Hasta tenemos todas las cosas que necesitamos para cerrar las fronteras por 10 años, rehacer nuestros paises en uno solo, ponerles de rodillas a los paises poderosos que hoy nos abusan.
Si tan solo pudiesemos unir nuestras voces. Partamos de un foro comun y llevemos a la practica, la lucha por una Latinoamerica Unida. Quien se une?
Otrova Gomas
PS: extracto de un periodico paraguayo:
"El llamado a la unidad de los países de América Latina realizado en Guatemala por el presidente de Chile, Ricardo Lagos, para afrontar los retos de la inevitable globalización mundial e impulsar el desarrollo de sus pueblos, lamentablemente no tiene la menor posibilidad de concretarse debido a la insensatez, el viejo nacionalismo malentendido, la falta de escrúpulos y, sobre todo, la generalizada corrupción de los gobiernos del continente. Los países latinoamericanos no pueden unirse en nada, inclusive los países socios de un mercado común de más de 14 años de antigüedad, como el Mercosur. Esto se ha hecho patente en el nuevo impuesto de 9,6% que Brasil decidió aplicar arbitrariamente a todos los productos introducidos a su territorio, incluidos los que se encuentran solamente en tránsito por el país, como la soja paraguaya.
El nuevo impuesto brasileño, que ha paralizado las exportaciones paraguayas causando ingentes pérdidas al país, fue creado supuestamente para financiar los "programas sociales" del presidente Lula. ¿Pretende el Brasil financiar sus programas sociales a costa de sus socios del Mercosur? ¿Cómo proyectan forzar a un país mucho más pobre como es el Paraguay a solventar los programas sociales de un país poderoso, a expensas de la caída en su producción agrícola, la destrucción de numerosas fuentes de trabajo y el empobrecimiento de miles de personas? Ello tiene su explicación, quizás, en el hecho de que Paraguay es considerado, no un país serio, sino un nido de coimeros, piratas, falsificadores, contrabandistas y traficantes ilegales.
De todos modos, el despropósito al que le llaman pomposamente la "unión aduanera" del Mercosur no es más que una zona comercial donde los países más fuertes hacen lo que les viene en gana en perjuicio de los más débiles, estableciendo caprichosamente nuevos aranceles y trabas no arancelarias, devaluando sus monedas, etc. Está visto que gobiernos corruptos y de miserables mendicantes no pueden hacer ningún trato serio para el bien común, ni exigir a sus pares el cumplimiento de los acuerdos, porque se revuelven en las farsas de sus propios problemas, no solamente con sus ciudadanos, sino con las luchas partidarias intestinas, los favoritismos, el clientelismo político, los déficit fiscales endémicos y el enriquecimiento ilícito de sus gobernantes.
La lista de males que azotan a los países latinoamericanos no tiene fin. No obstante, el mal mayor que impide la unidad y el progreso compartido es, sin duda, la enorme corrupción. Es doloroso decirlo, pero los países del continente han sido gobernados desde tiempo inmemorial por caudillos populistas y jefes militares estatistas que han asumido el poder no pocas veces a sangre y fuego, con el fin de atracar el botín estatal, repartirse las tierras y riquezas naturales, dar empleos en la administración pública a sus partidarios y gobernar exclusivamente para beneficio de reducidos grupos de poder a costa del empobrecimiento de amplios sectores de la población.
En América Latina nunca se ha combatido con firmeza la desenfrenada corrupción, que es el verdadero cáncer que nos asuela y llena de pobres y desdichados nuestros campos y ciudades. Pero lo que es peor, la absoluta falta de condiciones morales para unir a las naciones latinoamericanas nos está llevando cada vez más rápido hacia el atraso y la pobreza generalizada. "La globalización avanza a pasos agigantados, pero las organizaciones multilaterales no avanzan al mismo paso", advirtió el presidente Lagos. ¿Qué posibilidades tienen de competir y aprovechar los beneficios de los mercados globales los países más pequeños, como Paraguay, si ni siquiera consiguen unirse para afrontar sus retos y rechazan propuestas de libre comercio con naciones ricas y poderosas como los Estados Unidos?
Es de esperar que el presidente Nicanor Duarte Frutos entienda el enorme desafío que entraña la globalización: o adoptar una política exterior sustentada en la moral, la independencia, la apertura económica y la defensa de los intereses nacionales, o hundirse en la anarquía social y la miseria a las que llevan la corrupción, el mesianismo y las ideologías radicalizadas"